Es uno de los grandes anhelos de la humanidad, potenciado por la ciencia ficción a través de la historia.
Uno de los grandes anhelos de la humanidad ha sido encontrar la
posibilidad de retroceder el tiempo, quizás para enmendar errores, para comprender
lo que ha pasado, etcétera. Es tal la obsesión por el tema que han hecho hasta
lo imposible para formular una teoría aceptable para la construcción de una
máquina que permita retroceder el tiempo, sin mayor éxito. Bueno, al parecer el
sueño de la máquina del tiempo se está volviendo una realidad – por lo menos en
el papel –, puesto que científicos de la University of British Columbia han
elaborado por fin un modelo matemático viable para la construcción de ésta.
La mención se la llevan los investigadores Ben Tippett y David Tsang,
que en marzo de este año publicaron su último proyecto, que lo denominaron “Traversable
acausal retrograde domains in spacetime” o simplemente TARDIS, en honor a la
famosa serie de televisión británica Doctor Who (TARDIS era la nave espacial del
Doctor capaz de viajar a través del tiempo y por su apariencia simulaba ser una
cabina policial).
Tippett aseguró en la prensa científica que lo que buscaba con este
proyecto no es desarrollar la máquina en sí, sino que la finalidad de éste era
comprobar matemáticamente, a partir de las teorías relativistas, que sí es
posible viajar a través del tiempo y el espacio. “La gente piensa que el viaje
en el tiempo es algo de ficción, algo que ocurre solo en las películas, y se
tiende a pensar que no es posible en la realidad. Pero, matemáticamente, sí es
posible”, respondía Tippett en el Science Daily.
La explicación radica en que la curvatura del espacio-tiempo
teóricamente permite a los pasajeros, aislados en un recipiente, viajar en un
círculo de tiempo y no en una línea recta de pasado a futuro, puesto que hay
pruebas que demuestran que cuanto más cerca se encuentre de un agujero negro,
más lento se mueve el tiempo.
Pero, como dijimos, solo en el papel es una realidad. El problema es
ahora la construcción de la máquina, puesto que se necesitarían materiales
capaces de doblar el espacio-tiempo, algo que aún no ha sido descubierto.
Finalmente, Tippett afirma que estudiar la posibilidad de construir una
máquina del tiempo ha sido algo fascinante y problemático a la vez, diciendo
asimismo que muchos expertos en el campo de la Física y la Matemática han
tratado de encontrar respuestas sin mayor éxito y que su investigación
representa una nueva forma de hacerlo.
